Texto: Enrique del Río, fundador de We Collect Club.

La creatividad a la hora de fusionar arte y gastronomía en el universo del catering ha alcanzado cotas impensables. Desde productos gourmet con nombres de reconocidos pintores o recetas inspiradas en obras maestras de la historia del arte a vajillas inspiradas en movimientos de vanguardia. Ya no todo vale.

Una cosa define a una inauguración en una galería o centro de arte: el catering. Cuanto mejor, mejor. El nivel de una exposición no puede quedar en entredicho el día en que se recibe a coleccionistas y amantes del arte. Además de una buena selección de obras para que el público se deleite con su belleza –algo que se da por descontado–, al asistente hay que mimarle acorde a un evento tal: un buen vino, un bocado que llevarse al paladar, un dulce… la excusa perfecta para aguantar más de diez minutos en una exposición y poder tratar, copa en mano, con los protagonistas de la velada, artistas, galeristas o comisarios. Eso sí, la creatividad hoy en día a la hora de fusionar arte y gastronomía en el universo del catering orientado al mundo del arte ha alcanzado cotas impensables: productos gourmet con nombres de reconocidos pintores, recetas inspiradas en obras maestras de la historia del arte, menús adaptados a movimientos artísticos, performances en directo con chefs como protagonistas, vajillas inspiradas en diseños de movimientos de vanguardia… Warhol estaría encantado.

Pero no vale cualquier cosa. Una exposición celebrada el pasado mes de mayo en el Centre d’Artesania de Catalunya, titulada Platos del día, mostraba cómo chefs de la talla de Albert Adrià, Jordi Vilà, Jordi Cruz, Nandu Jubany o Quique Dacosta han recurrido desde hace años a diseñadores y ceramistas para personalizar su vajilla y dar a sus platos y mesas un toque de distinción y singularidad, poniéndolas en consonancia con su creatividad en la comida. Por su parte, el cocinero Pedro Larumbe, Premio Nacional de Gastronomía en 1984 y Presidente de la Asociación de Jóvenes Restauradores de Europa entre 1990 y 1995, ha realizado una serie de homenajes gastronómicos a grandes pintores, como por ejemplo a Pierre-Auguste Renoir con motivo de su mayor muestra retrospectiva realizada en España en el Museo Thyssen-Bornemisza o a El Bosco con motivo del V Centenario de su muerte y la gran exposición realizada sobre su figura en el Museo del Prado. En ambos casos, el chef seleccionó una obra emblemática de cada artista, El almuerzo de los remeros (Renoir) y El Jardín de las Delicias (El Bosco), que le sirvió de inspiración para crear un menú interpretando culinariamente las obras y recreando sus características pictóricas en un plato. Un festival de sabores.

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Jardín de las delicias, El [El Bosco]

Convertir un cuadro del pintor abstracto español Fernando Zóbel en un plato de cocina, una exposición sobre Arte y Gastronomía, fue uno de los maridajes culturales que Cuenca propuso para ser Capital Española de la Gastronomía 2018. Cinco restauradores seleccionados elaboraron en directo, y en menos de dos horas, un plato basado en lomo de ciervo inspirado en el cuadro Ornitóptero, de Fernando Zóbel, una de las obras más emblemáticas del mítico Museo de Arte Abstracto Español, que fundó el pintor hispanofilipino en las Casas Colgadas y que convirtió a Cuenca hace más de medio siglo en meca del arte contemporáneo español y refugio de creadores. “El más bello de los pequeños museos modernos de pintura del mundo”, según el primer director del MoMA de Nueva York, Alfred Barr.

El poder de la cena privada

Ya Dalí decía que “la mandíbula es nuestra mejor herramienta para aferrarnos al conocimiento filosófico”. Las cenas opulentas que organizaba con Gala, su mujer y musa, fueron legendarias. Afortunadamente, publicó todos sus secretos en 1973 en un libro de cocina titulado Les dîners de Gala, de donde muchos chefs han sacado ideas para sus menús y caterings. El artista de Figueras se rindió también al vino, incluso llegó a crear una revolucionaria clasificación basada en la experiencia emocional, en lugar de tomar como referencia la geografía o la variedad: vinos voluptuosos, vinos de lo imposible, vinos de luz… “Un verdadero entendido no bebe vino, saborea sus secretos”.

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Les diners de Gala. Salvador Dalí

Muchos han intentado con mayor o menor éxito replicar algo parecido haciendo cenas privadas. Las propias galerías de arte invitan a sus “vips” a presentaciones privadas con el artista y coleccionistas con formato comida o cena, para conseguir mayor intimidad alrededor de una mesa. Así hablan de sus compras, de sus pasiones e intereses, de sus inquietudes, de sus mundos… Hacen negocios, charlan de las ferias a las que van, han ido o irán, los estudios y artistas que visitan, los viajes pendientes, de las polémicas del momento o de sus nuevos descubrimientos. Todo con un cubierto en la mano, con una bebida enfrente, y con una sobremesa por venir… y, claro, nunca se sabe.